¿Dónde reposa el buen diseño?

Podríamos decir que el buen diseño vive en todo lo que nos rodea, pero por esto no queremos afirmar que se encuentra al alcance de todos. Por el contrario, se esconde a la luz del día en los detalles de todo con lo que interactuamos y está en nuestro trabajo captarlo si realmente queremos generar diseños buenos y efectivos.

Actualmente, existe gran variedad de herramientas que han acercado el diseño como nunca fue posible, la masificación de la información ha implantado en la población general el deseo de comunicar a través de gráficas con gran valor estético, con paletas de colores armoniosas, filtros fotográficos o composiciones tipográficas preestablecidas. Son algunos de los materiales de apoyo que enriquecen el panorama actual, pero debemos ser claros en que no es suficiente un ‘template’ cuando lo que buscamos es acercarnos al buen diseño.

Necesitamos ‘afinar el ojo’, como en el caso de los deportistas debemos entrenarnos para ello, desarrollar el criterio, estudiar a fondo y buscar inspiración aún en lugares donde nunca hemos imaginado que se esconde. El buen diseño reside en el mensaje claro, en la comunicación que conecta o el anuncio que despierta emociones, que lleva a la experiencia.

El buen diseño reposa en la observación, en el día a día, en nuestra capacidad de relacionarnos y entender la necesidad del otro, sin esto nuestros diseños estarían desprovistos de un propósito, sin un objetivo comunicativo claro. La observación no se puede limitar al diseño gráfico, siempre se pueden encontrar buenos referentes en otras disciplinas como el diseño industrial, la arquitectura, la música, la fotografía, etc. No podemos olvidar que nuestra finalidad es comunicar y recibir inspiración de otros medios, lo que nos ayudará a comprender sobre sus procesos, estilos o referencias.

Como toda disciplina, el diseño debe cumplir unas normas que han sido desarrolladas con el paso del tiempo, que no son, ni deben ser, una camisa de fuerza por lo que sumadas a la exploración creativa, nos ayudarán a construir piezas innovadoras y efectivas que nos acerquen al buen diseño.

Algunas de éstas son:

  • El color: Escoger una paleta de color bien aplicada hará la diferencia. Pensar en armonía o contraste de acuerdo con el mensaje es fundamental.
  • El tipo de letra: La elección adecuada de fuentes tipográficas de acuerdo con la finalidad de la pieza es fundamental.
  • Diagramación: Piensa siempre en uniformidad a la hora de elegir elementos para la diagramación, por ejemplo: si la pieza se desarrolla con fotografías, se recomienda primar el uso de estas y no mezclarla con vectores.
  • Jerarquía: Ubicar la información, por medio de escalas, color y/o posicionamiento ayudará a transmitir el mensaje de manera racionada, por lo tanto, será más fácil de comprender para las personas.

En el proceso de creación, muchas veces podemos encontrarnos en completa sinergia con el buen diseño, lo que nos puede brindar confianza, pero no podemos olvidar que la parte más importante se encuentra en la retroalimentación, el buen diseño debe ser colaborativo.

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